| POLILLAS ATRAÍDAS A LA LUZ Es común observar a las polillas volar alrededor de las luces nocturnas en calles y casas. Esto implica con frecuencia un peligro y no se sabe con seguridad que ventaja pueden obtener los insectos de este comportamiento. No es un estímulo de tipo sexual el que lleva a las polillas a la luz, aunque algunos estudios parecen concluir que, en algunos grupos, las polillas macho serían las más atraídas por la luz. Se conoce que algunas especies de polillas son migratorias viajando a otras latitudes en cuanto cambian las estaciones. Para este recorrido se guían por la luz de la luna al ser la mayoría nocturnas, esta luz lunar les hace volar más alto y esto les permite evitar obstáculos y depredadores, así como aprovechar las corrientes de aíre.
La mayor parte de las especies de polillas son nocturnas. Es conocido que las polillas definen su ruta por la posición de la luna y el campo magnético de la tierra, como la luna está muy lejos, es un buen punto de referencia para marcar el rumbo, es como si internamente tuvieran una brújula. Por tanto la atracción de las polillas hacia la luz artificial se relaciona por su medio de orientación, hay que pensar que este sistema de orientación lo usan desde hace millones de años, mientras que la luz eléctrica la utilizamos los hombres desde hace unos cien años, para remitir el peligro se necesitaría una adaptación de las polillas a este nuevo factor introducido por el hombre y simplemente no les ha dado tiempo. También se puede relacionar con un mecanismo de escape relacionado con la luz, cuando se agita un arbusto donde se ocultan alguna polilla se dirigen a la luz por una reacción natural. Las polillas detectan la luz ultravioleta y prefieren las luces blancas y azuladas. Las luces amarillas no tienen poder de atracción sobre ellas. La longitud de onda de luz a las que las polillas son más sensibles es la ultravioleta, siendo la luz utilizada para aparatos eléctricos para la eliminación de plagas de polillas. Una hipótesis que relaciona la permanencia de estos insectos revoloteando hacia la luz es que las polillas tardan cierto tiempo en ajustar los ojos de la luz a la oscuridad, al igual que los humanos, pero en la mayoría de los insectos este ajuste se realiza mucho más lentamente. Es un peligro apartarse de la fuente de luz porque significa volar a ciegas, también las polillas no recuerdan la experiencia vividas con anterioridad y serán atraídas por otra fuente de luz, encontrándose en la misma situación una y otra vez.
La atracción de las polillas y mariposas hacia la luz se utiliza para los exterminadores eléctricos. En recientes investigaciones se está descubriendo que antes de una tormenta, cuando la atmósfera está húmeda, aumenta espectacularmente el número de polillas que acuden a las luces. En tiempo seco y sereno, van muchas menos, y desde menos distancia. Se cree que este fenómeno está relacionado con las transmisiones de las vibraciones sonoras que realizan las partículas de agua por la atmósfera. En ese caso, serían las vibraciones provocadas por los aparatos eléctricos de alumbrado, las de origen térmico, o los débiles sonidos de las llamas, los que excitarían algunos receptores especiales de las polillas y las atraerían hacia las luces. No se conoce qué significado pueden tener esos sonidos minúsculos en la vida de estos insectos.
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