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EL ORIGEN DE LOS INSECTOS VOLADORES.
Los
insectos como otros invertebrados se han conservado en estado fósil por
una serie de acontecimientos que tuvieron como resultado su enterramiento
en un medio adecuado. Es necesario un enterramiento inmediato para que se
conserve todo el insecto; de otra manera el cuerpo se reblandece y caen
todas sus partes, quedando muchas veces solo las alas. Estas se
descomponen más lentamente y por lo tanto, pueden conservarse en
condiciones menos favorables, razón por la cual muchos ejemplares de
insectos fósiles consisten únicamente en las alas. Además, los insectos
fósiles no se encuentran en tantos yacimientos ni localidades como la
mayoría de otros artrópodos. Se
han hallado fósiles de insectos en cerca de 150 localidades de diversas
partes del mundo. Entre las más importantes pueden considerarse,
Commentry, en la parte central de Francia, donde fueron depositados en un
lago de aguas dulces, en el período carbonífero superior, (300 millones
de años aprox.) miles de especimenes que se encuentran más o menos bien
conservados y son considerados por algunos como los insectos más antiguos
que se conocen. Otro sitio de considerable importancia es la roca caliza
del Elmo, en el estado de Kansas, EEUU., donde se han encontrado hasta
ahora cerca de 10.000 insectos acuáticos y crutáceos, admirablemente
bien conservados. La piedra caliza litigráfica de Baviera y otras del
mismo tipo, distribuidas principalmente en Europa, han dado material
valiosísimo para los investigadores, pero ningún yacimiento supera en
riqueza al maravilloso Ambar del Báltico, en las Costas de Alemania, a
cuyo material nos referiremos por ser insectos de edad más contemporánea. En
realidad la primera constancia geológica del origen de los insectos es
todavía insegura; se han encontrado unos pocos fragmentos de pequeños
artrópodos en un cuarzo del período devónico (anterior del carbonífero,
300 millones de años aprox.) y un grupo de científicos los clasificó
como Tisanuros, pequeños insectos sin alas de cuerpo desnudo y a menudo
cubierto de escamas, sin una metamorfosis marcada, pero su verdadera
identidad será dudosa hasta cuando se sepa más de ellos. Lo mismo puede
decirse para otros tres fósiles del primer período carbonífero,
consistentes en algunas alas encontradas en Checoslovaquia y Alemania; lo
único que puede deducirse es que en aquella época existieron insectos
voladores con alas perfectamente desarrolladas. Desde
el período siguiente (50 millones de años) en adelante la entomofauna es
mucho mejor conocida; ésta se encuentra ya muy evolucionada y comprende
diversos grupos con analogías a algunos órdenes de insectos actuales. Los
insectos del carbonífero fueron reunidos por el paleontólogo
norteamericano, Samuel Hubard, en un gran grupo que denominó “Palaeodictiopteros”,
el cual posee algunas semejanzas con los actuales ortópteros (cucarachas, langostas
y grillos); estos antiguos insectos eran de tamaño mediano y hasta donde
sabemos, todos los representantes tuvieron un par de lóbulos membranosos
en el primer segmento torácico, considerados como indicadores del origen
de las alas funcionales. Desafortunadamente no se conocen las fases
metamorfósicas de ellos. Otros
contemporáneos de estas libélulas gigantes fueron los del género “Titanophasma”,
de abdomen largo y delgado y de alas estrechas y membranosas, casi tan
grandes como las anteriores; no se han encontrado estados metamorfósicos
en ninguno de los dos grupos, pero se supone que fueron acuáticos y de
metamorfosis sencilla. Como en aquel tiempo no habían aparecido todavía
las aves, ni ningún vertebrado volador, quizá fueron ellos quienes
dominaron el aire sin ser molestados por ningún otro animal. Millones
de años después de la aparición de los primeros insectos, cuando
transcurría el período pérmico, (215 millones de años) ya se
encontraban representados varios tipos de piojos masticadores de pocos milímetros
de longitud y algunos tipos de chinches y neurópteros. Además, aparece
aquí también un extraño orden de insectos parecidos a los actuales
escarabajos, con alas bien desarrolladas, pero relacionados más
estrechamente con los grillos, denominados “Protelytroptero”
importantes por su tipo de metamorfosis completa. Ya
en la era mesozoica, la de los gigantescos reptiles, cambió marcadamente
la entomofauna, y ninguno de los órdenes extinguidos subsistió después
de iniciado este período.entre los representantes insectiles de este
tiempo se cuentan ciertas especies australianas emparentadas con los
grillos, que poseyeron en las alas un gran aparato estridulatorio; esto
constituye la primera constancia de la producción de sonido de los
insectos. Como
en esta época tampoco habían aparecido los pájaros, ni otros
vertebrados que produjesen los sonidos animales ordinarios, es posible que
dichos insectos estridulantes y sus parientes, fueran las criaturas más
ruidosas de aquellos tiempos. Ya de aquí en adelante la fauna insectil se
asemeja mucho a la moderna, pero continúan apareciendo cada vez más
familias. En realidad, la apariencia de esta fauna es tan moderna que si
viésemos una colección de aquellos especimenes, clavados con alfileres a
la manera usual, no nos parecerían muy diferentes a nuestras colecciones
actuales, excepto que no habrían visitantes de las flores, como abejas y
abejorros, por cuanto las plantas florales solo aparecieron en el período
siguiente, el cretáceo (120 millones de años). Aunque
los insectos del terciario no contribuyen a nuestro conocimiento de la
evolución de la entomofauna como los más arcaicos, nos informan sobre la
distribución geográfica de las familias y los géneros, y nos permiten
hacer comparaciones seguras con los géneros y especies actuales. A tal época
pertenecen los numerosísimos insectos fósiles del Ambar del Bático
(hasta ahora se han colectado 150.000 especies aprox.), consistentes en
diminutos sarcófagos cristalinos en cuyo interior se encuentran insectos
antiquísimos en perfecto estado de conservación.El material es en sí la
resina fosilizada de una especie de pino extinguido (Pinitis succinifera),
cuya distribución geográfica abarcaba extensas zonas nórdicas de
Europa; muchos insectos y otros vertebrados que habitaban aquellos
bosques, quedaron aprisionados en la resina de los árboles que
frecuentaban; luego la resina cristalizó, cayó al suelo, se petrificó,
y fue luego arrastrada por las aguas hasta las playas del mar Báltico,
donde pueden hoy ser encontradas estas increíble joyas insectiles. El
Dr.Morton Weler, quien se ha dedicado al estudio de los insectos del Ambar
del Báltico, ha logrado diferenciar 43 géneros de hormigas, de los
cuales 24 existen en nuestros días. Además, descubrió que los hábitos
sociales de éstas eran tan organizados como los de las existentes
actualmente, con sus castas, sus obreras y hasta en la asociación con los
pulgones; como esto ocurrió hace 60 millones de años aprox., antes de la
época de aparición de la mayor parte de las familias de mamíferos hoy
existentes, es indudable que la organización social de las hormigas es
muchísimo más antigua que la nuestra. De
todos los primitivos insectos conocemos hasta hoy seis órdenes
diferentes, todos ellos extinguidos hace miles de años, excepto el grupo
de los blattidos (cucarachas), insectos que han persistido a través de
largos períodos geológicos, sin que en ellos se note una apreciable
diferencia entre las especies primitivas y las actuales; la pequeña
diferencia radica principalmente en la disposición de las nervaduras de
las alas y posiblemente en el tamaño del animal, pues todos los abundantísimos
fósiles de cucarachas que se han encontrado son de proporciones
relativamente medianas y ninguno supera en tamaño a ciertas especies
actuales de nuestro trópico. Un
estudio detallado del origen de los insectos pone en evidencia ciertos
cambios progresivos estructurales a través de todos los períodos geológicos;
aunque todo esto es aún tema de controversia entre los investigadores, se
tienen suficientes pruebas que indican los pasos importantes en la evolución
de estos animales. Los estudios morfológicos de los insectos existentes
prueban que sus primeros antecesores fueron ápteros, (sin alas) como los
actuales Thisanura “pescaditos de plata” que se encuentran
ocasionalmente en la bibliotecas y sitios sombríos. La aparición de las
alas, modificación probable de aletas laterales, fue sin duda el cambio más
significativo en la línea evolutiva de los insectos. Los
insectos voladores primitivos no podían flexionar las alas en posición
de reposo. El segundo paso evolutivo importante consistió en el
desarrollo de una articulación que les permitió recoger las alas sobre
el abdomen cuando no volaban; la adquisición de este mecanismo los hizo
escurridizos y les dio facilidades para esconderse entre las piedras,
rocas y detritus vegetales. El
tercer cambio evolutivo importante consistió en lograr una metamorfosis
de tipo más completo con fases de larva y ninfa. Desde entonces, no se
han operado cambios de tanta importancia. La fauna insectil de
nuestros tiempos no es más que una pequeña parte del total de los que
vivieron en los 350 millones de años atrás y han sobrevivido durante
todo ese tiempo, sin sufrir modificaciones tan marcadas como en otros
seres vivientes, pero se han adaptado maravillosamente para soportar toda
la variedad de condiciones que hay sobre la tierra, y es de esperar que
hayan adquirido especializaciones y adaptaciones que nosotros no
entendemos completamente. El grado de desarrollo de los insectos es
extremadamente variable y difícil de medir por normas humanas. Es bien
conocido por todos que muchas especies de hormigas, abejas y termitas de
tendencias sociales, muestran un alto grado de eficiencia en sus
laboriosas construcciones, movidas por alguna inexplicable fuerza definida
como instinto, si no es por facultades de razón e inteligencia. Queda
mucho que investigar sobre la evolución filogénica de los insectos. Si
bien es cierto que la biología-auxiliada con el descubrimiento del
carbono 14- ha hecho considerables avances cronológicos. Los fósiles de
tantos insectos que vivieron en períodos geológicos distantes muchos
millones de años de la era humana, son testigos elocuentes de las tantas
vicisitudes por las que atravesaron en medios incompatibles para cualquier
otra especie animal. Al
recapacitar y reconocer la prioridad cronológica de los insectos en
relación con nosotros, es decir, todo aquel largo tiempo transcurrido
antes de la aparición del hombre sobre la tierra, del cual fueron
testigos, es a los ojos del biólogo, en algún sentido, vergonzosa
nuestra niñez en la tabla de los períodos geológicos. Bibliografía: Notas
sobre el origen de los insectos por el Dr.Alvaro Jose Negrett. F. INSECTS.
Copyright 1963,Unites States-Departament of Agriculture Washinton D.C HISTORIA
NATURAL. Geología – (Paleontología). Instituto Gallach, Sexta Edición-Barcelona EDUARDO
HERNÁNDEZ PACHECO. Los fósiles y la fosilización. LOS
INSECTOS. Colección de la Naturaleza de Life en Español-Offset
Multicolor,SA 1968- México-D.F.
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