| RESISTENCIA DE LOS INSECTOS A LOS INSECTICIDAS QUÍMICOS
Cuando se detectan una plaga de insectos en un área y se aplica un insecticida, raramente se consigue exterminar todos los insectos de una sola aplicación, algunos consiguen sobrevivir al tratamiento. Esto no quiere decir que estos insectos sean distintos a los de su especie, pero tienen un mecanismo de defensa que los diferencia, es la resistencia a ese insecticida. Se ha descrito la resistencia como la respuesta atenuada de una población de especies animales o vegetales, a un plaguicida o a un agente enemigo, como consecuencia de su aplicación. esto es como decir, que no hay una sola clase de insecticida, que pueda eliminar a una plaga cuando su uso es continuado.
Todos los insectos tienen mecanismos de defensa que crean resistencia. Los insectos tienen unos mecanismos naturales que trasfieren genéticamente a sus descendientes la capacidad de resistir a un insecticida o análogos químico, siempre que contengan la misma formula de acción. A esto se le denomina resistencia cruzada. Pero cuando una plaga tiene varios mecanismos de defensa, consiguiendo resistir a varios tipos de plaguicidas a la vez, de diferentes clases o forma de acción se le llama resistencia múltiple. Desde que en mediados de los años cincuenta se extendiese la utilización de plaguicidas de distinta acción conjuntamente, se ha detectado la aparición de resistencia. En 1966 se informo por la OMS que unas 180 especies de plagas resistían a uno o más plaguicidas y solo en dos años el número se había elevado a 228 y el incremento continúa. Actualmente se experimenta con algunas especies de mosquitos, aplicando insecticidas en desuso después de algunos años, para dicha especie. Los resultados no pueden ser más desalentadores, en solo una o dos tratamientos los mosquitos han creado resistencia. De ahí se detecta que una vez que el insecto, ha desarrollado resistencia a un insecticida en particular, ya no hay forma de que sea efectivo contra esta especie.Por este motivo lo que se realiza habitualmente cuando un insecticida no produce el objetivo deseado, es aumentar la dosis y el tiempo entre aplicaciones, sin observar las contraindicaciones que se marcan en la dosificación. Esto en consecuencia produce unos daños al medio ambiente y a las personas, como también refuerza la resistencia múltiple a los insectos. Sin olvidarnos de otra consecuencia el dinero invertido inútilmente, con el costo que requiere desarrollar nuevos y eficaces productos. También existe un descenso en el control de las plagas de insectos en algunas temporadas, hasta encontrar un insecticida adecuado.
Muchas enfermedades respiratorias se producen por la mala utilización de insecticidas. Para que no se produzcan más perjuicios para la naturaleza, ni para las personas, lo más conveniente en conclusión, sería efectuar un control de plagas con varios métodos de exterminación a la vez, que fueran lo menos perjudiciales para el medio y a la vez más eficaces con estas plagas y así conseguir una reducción de costes.
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