| CONTROL DE PLAGAS DE CARACOLES Y BABOSAS Los caracoles y las babosas son unos moluscos carentes de patas, utilizan para desplazarse su propio cuerpo por medio de contracciones y estiramientos, como los gusanos, pertenecen a la familia de los gasterópodos, están provistos de una cocha espiral, en el caso de los caracoles, que les sirve de refugio y una especie de engrosamiento dorsal en el caso de las babosas. Durante la noche presentan el máximo de actividad cuando la tierra está mojada y la atmósfera húmeda.
Los caracoles suelen salir para alimentarse al atardecer o amanecer.
Para moverse segregan un moco o baba, que les ayuda a la locomoción resbalándose sobre ella, también es un medio de protección contra las heridas, las bacterias, otros insectos como las hormigas y un humectante regulador de la temperatura. Los caracoles y las babosas respiran mediante pulmones y son hermafroditas, esto significa que tienen espermatozoides y ovarios, después de aparearse e inseminarse el uno al otro para fertilizar los ovarios internamente, depositan los huevos de 80 a 160 en un nido, un pequeño hueco realizado en el suelo, en un lugar protegido y excavado por medio de su cola para luego taparlos, preferentemente en primavera y otoño, en época de lluvias. Una vez transcurridos 15 días, empiezan a eclosionar los huevos. Los jóvenes caracoles se alimentan, y a los 6-12 meses alcanzan la madurez sexual y se transforman en individuos adultos.
Las babosas tienen el cuerpo constituido por músculos muy robustos y elásticos.
Estos moluscos crecen y se desarrollan en ambientes húmedos, cuando las condiciones no son favorables para los caracoles, se refugian en su casa que es su caracola, creando una capa o membrana que les aísla del exterior. En épocas frías invernan debajo de la tierra, piedras o montones de desperdicios.
Los caracoles utilizan la baba que segregan para desplazarse y de regulador térmico. Los caracoles y babosas tienen una boca formada por dientes (rábula), dejado una marca muy peculiar en las hojas de las plantas. Son unos voraces moluscos que se alimentan de una gran variedad de plantas, hojas y hortalizas. Durante el día permanecen ocultos, salen principalmente por la noche o en días nublados y después de las lluvias o riegos. Son más dañinos los caracoles que las babosas, porque los caracoles prefieren las hojas verdes y las babosas las hojas marchitas o caídas, incluso llegan a comer residuos animales, aunque no desprecian los tallos de las plantas tiernas.
Cuando el caracol crece, también lo hace su concha.
Su daño es similar al que realizan las orugas, aunque su presencia se nota por el rastro plateado de su baba, que van dejando al caminar, cuando es excesivo el rastro y los daños producidos, podemos identificarlo como una plaga de caracoles. Aunque solo localicemos a los más pequeños de la especie, lo cierto es que pueden ser tan voraces como los caracoles adultos, realizando grandes daños en nuestras plantas o brotes nuevos.
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