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Los artrópodos abundan en nuestros hogares

Hogar · 23 de octubre de 2019

El hogar humano es también el hábitat de numerosos artrópodos. Muchos pasan inadvertidos; conocerlos ayuda a decidir cuándo conviven y cuándo se convierten en plaga.

Los artrópodos abundan en nuestros hogares
Los artrópodos abundan en nuestros hogares

El hogar humano no es un espacio libre de vida animal: es también el hábitat de una gran cantidad de artrópodos, el grupo más diverso y abundante de organismos multicelulares que puede encontrarse dentro de una vivienda. Insectos, arañas y sus parientes conviven con nosotros desde que el ser humano dejó de ser nómada, y la mayoría lo hace de forma discreta, en rincones que apenas se revisan.

Qué son los artrópodos del hogar

Bajo el nombre de artrópodos se agrupan los insectos, los arácnidos, los miriápodos y los crustáceos. Muchas de las especies que hoy asociamos a las casas proceden de ambientes parecidos a las cuevas, como ocurre con las chinches de la cama, y han encontrado en las viviendas unas condiciones estables de temperatura, humedad y alimento.

Salvo los grupos de mayor relevancia sanitaria o económica, como las cucarachas, las termitas, las chinches o los mosquitos, el resto pasa casi siempre desapercibido. Esa presencia silenciosa explica que muchas personas crean que su casa está libre de artrópodos cuando en realidad solo no los han visto.

Por qué aparecen en casa

Los artrópodos entran en busca de comida, refugio y humedad. Lo hacen por rendijas, ventanas, huecos de instalaciones y objetos que llegan del exterior. Una vez dentro, encuentran en el polvo, los restos orgánicos y los rincones poco ventilados todo lo que necesitan para sobrevivir.

La casa ofrece, además, algo difícil de encontrar fuera: unas condiciones constantes a lo largo del año, protegidas de la intemperie.

Artrópodos refugiados en una esquina de la vivienda junto al rodapié
Artrópodos refugiados en una esquina de la vivienda junto al rodapié

Los grupos más habituales

Un número reducido de órdenes concentra la mayor parte de los artrópodos que se recogen habitualmente en interiores. Conocerlos ayuda a no confundir una presencia puntual con una plaga.

  • Dípteros, entre ellos las moscas y los mosquitos.
  • Coleópteros, como el escarabajo de la alfombra y los gorgojos.
  • Arácnidos, con las arañas y los ácaros del polvo.
  • Himenópteros, sobre todo hormigas.
  • Psocópteros y hemípteros, como los piojos de los libros y las chinches.

Dónde se refugian

La distribución no es uniforme: cada estancia reúne condiciones distintas y atrae a unos grupos u otros. Los espacios donde menos se mira son, precisamente, los que concentran más individuos.

Zona de la casaQué suele encontrarse
BañoAmbientes húmedos favorables a moscas y otros insectos
CocinaRestos de alimento que atraen hormigas y cucarachas
DormitorioPolvo, ácaros y artrópodos asociados a los tejidos
Armarios y cajonesRefugio de piojos de los libros y escarabajos
Detrás de mueblesRincones apenas revisados que acumulan polvo

Convivencia o problema

La mayoría de los artrópodos que habitan en una casa convive con las personas de forma pacífica y no representa un problema de higiene, salud o estructura. Las plagas domésticas clásicas aparecen, en realidad, en una minoría de viviendas y se concentran en las especies con interés sanitario.

Distinguir esa diferencia evita tratamientos innecesarios y permite centrar el esfuerzo en los casos que de verdad lo requieren.

Insecto rastrero junto a la junta de una pared en el interior
Insecto rastrero junto a la junta de una pared en el interior

Vigilancia de la actividad

Detectar los artrópodos antes de que se conviertan en un problema requiere observar con cierta frecuencia los puntos que suelen pasar desapercibidos: rincones oscuros, juntas de muebles, fondos de armarios y zonas próximas a las tuberías. Un repaso periódico permite distinguir una presencia esporádica de una colonia ya establecida.

Las trampas adhesivas colocadas en esos lugares funcionan como sistema de vigilancia: al retener a los insectos que pasan, muestran qué especies hay y en qué cantidad, y avisan de un aumento antes de que sea evidente a simple vista.

Cómo reducir su presencia

La prevención se basa en retirar lo que los atrae: limpiar con regularidad, ventilar, sellar grietas y evitar la acumulación de polvo y de restos orgánicos. Revisar los puntos de entrada y mantener ordenados armarios y almacenes reduce los refugios disponibles.

También ayuda no acumular objetos en las zonas húmedas y reparar las fugas, ya que la humedad es uno de los factores que más favorece la presencia de artrópodos en interiores.

Barreras y hábitos

Además de la limpieza, las barreras físicas reducen la entrada desde el exterior. Colocar mallas mosquiteras, ajustar puertas y ventanas y sellar los huecos de las instalaciones limita las vías de acceso más habituales.

Guardar la ropa limpia y en recipientes cerrados, retirar la materia orgánica acumulada y mantener secas las zonas húmedas son costumbres sencillas que privan a los artrópodos del refugio y del alimento que necesitan.

Cuándo conviene actuar

La presencia aislada de un artrópodo no justifica una intervención. La señal para actuar llega cuando se repiten los avistamientos, aparecen daños o se detectan especies con relevancia sanitaria. En ese caso, la vigilancia previa permite localizar el foco antes de aplicar medidas.

Conocer qué artrópodos conviven con nosotros y por qué lo hacen ayuda a decidir con criterio cuándo basta con ordenar y limpiar y cuándo conviene recurrir a un tratamiento específico.